miércoles, abril 09, 2008

Libros en Libertad

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Tribus urbanas: Libros en libertad


Autora: Sol Amaya / Fotógrafo: Maxi Failla
Quizás el dinero no crezca en los árboles, pero… ¿y los libros? El pasado 1º de marzo un grupo de amantes de la lectura desafió a la naturaleza y convirtió a la Plaza del Lector en una plantación de árboles cuyos frutos eran libros de todo tipo y para todos los gustos. La curiosidad atrajo a los que paseaban por la zona, que no podían evitar acercarse a estos árboles vestidos de fiesta. Entre serpentinas, moños y bolsas de colores, la gente pudo darse el gusto de llevar a casa un fruto muy original: un libro libre.“¿Gratis?... ¿Es… gratis?”, preguntó atónita Beatriz, que se había apoderado de un ejemplar de la +Antología de Las mil y una noches+. “Totalmente gratis”, le confirmaron los autores de tanto revuelo que, a pesar de la amenaza de lluvia, atrajeron a cuanto peatón pasaba por la zona. “No solo es gratis: es libre y, después de que lo lea, tiene que volver a liberarlo”, fue la explicación que recibió Beatriz, que todavía no comprendía que tenía en sus manos un libro de la biblioteca global. En cajeros automáticos, en la parada del colectivo y hasta en la cima de una montaña, cada vez son más los libros liberados en el mundo. Pertenecen a Bookcrossing, un movimiento internacional que tiene sus adeptos también en la Argentina. Alrededor de 4 millones de libros están registrados en este movimiento. Para los apasionados de la lectura, el juego se convierte en una cacería en la que cada participante recorre “la jungla” en busca de una nueva presa. La idea original fue del empresario informático norteamericano Ron Hornbaker. En marzo de 2001, Hornbaker diseñó el sitio web desde el cual lectores de todo el mundo pueden conectarse entre sí. Tras observar algunos sitios que se dedicaban al seguimiento de objetos, como PhotoTag.org, que sigue la pista de cámaras descartables perdidas por el mundo, este empresario ideó un movimiento con el objetivo principal de crear una biblioteca global. Actualmente, Bookcrossing cuenta con más de 600 mil miembros. Los países en donde más se ha expandido son Inglaterra, los Estados Unidos, Canadá, Alemania y España. Argentina está dentro de los 20 países con más miembros, con aproximadamente 2.500 “beceros”, como ellos se denominan.El bautismo para convertirse en un verdadero miembro es el paso más difícil: no basta con recibir, leer y soltar; además hay que atreverse a liberar los libros propios. Soltar un texto en “la jungla”, es decir, liberarlo en un espacio público, no es tarea fácil para los principiantes. “Al principio liberaba solo los que tenía repetidos -admitió Rastelman, becero porteño que, como casi todos, prefiere ser conocido por su seudónimo-. Pero con el tiempo me animé a soltar libros que amaba, aunque fue muy difícil las primeras veces”.“Tonto es el que presta un libro y más tonto el que lo devuelve”, dice el refrán. Pero la recompensa, según coinciden sus miembros, es grande. “Es como compartir el mismo libro con gente de cualquier parte del mundo. Es leer acompañada”, dice Iluza, otra becera experimentada que no parece ya sufrir por las liberaciones. “Con el tiempo -cuentan los miembros argentinos más antiguos- la biblioteca de tu casa comienza a agrandarse y cada vez leés más”.

http://www.epu21.com/civilizacion/libros_libertad.htm

3 comentarios:

marianro dijo...

veremos cuantos nuevos miembros atrae esta nota....mmmm

[-Bambi-] dijo...

al fin, espero leerla completa pronto!

rastelman dijo...

que bueno volver a leernos publicamente! me encantó y compraré la revista
besos rastelmanianos